ARES
Ares llegó muy nervioso. Se quedaba paralizado, temblaba y se hacía caca encima si alguien se le acercaba. Nunca le habían tocado ni manipulado de verdad.
Estamos pasando mucho tiempo con él para ayudarle a sentirse cómodo con el contacto humano. Con tiempo y paciencia, estamos seguros de que pronto se convertirá en un chico feliz y más seguro de sí mismo.
En la perrera, estará completamente vacunado, llevará un microchip y tendrá su pasaporte. Se le habrán hecho análisis de sangre, estará castrado y recibirá tratamiento preventivo contra la dirofilariosis, así como contra garrapatas, pulgas y parásitos intestinales.


